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martes, 17 de junio de 2014

Cosas que me dan vueltas por la cabeza


En “20.000 Palabras” hay una biografía mía en la que hago referencia a los cuatro escritores que me han influido a la hora de dedicarme a escribir. Tres de ellos ya no se encuentran físicamente en esta tierra. El primero que se fue era uno de los cuentistas más reconocidos y geniales del siglo pasado, posiblemente quien más esté marcando mis escritos actuales. Jamás pude conocerlo personalmente ya que yo era bastante chico cuando él estuvo de paso por este país. Y pienso que hubiese sido difícil haber podido conocerlo o pedirle que me firme un libro dado que era un hombre de andar mucho por el mundo y cuando decidía quedarse en algún lado generalmente lo hacía en el “lado de allá”. Estoy hablando, por supuesto de Julio Cortázar.
El segundo escritor nos acompañó hasta hace pocos meses, y no anduvo mucho por mi Buenos Aires querido. La última vez que pisó estos lares fue casualmente cuando era disparado a la fama mundial con la publicación de su obra magna por una editorial argentina, allá por principios de los 60’s. Yo aún estaba lejos de aparecer en esta vida. Ya he contado que tuve sueños recurrentes con su persona, pero jamás una mínima oportunidad de conocerlo. Hago referencia a Gabriel García Márquez
Otro Nobel es el tercer señalado. Alguien que todavía está vivo y hace unos pocos años estuvo en mi país. Pero al ser tan popular se torna difícil poder llegar hasta él. Me pregunto si le escribiera una carta, tal vez podría albergar alguna remota posibilidad de respuesta y contacto. Pero honestamente lo veo difícil. Su nombre es Mario Vargas Llosa.
Y por último, un escritor que fue una de las personas más influyentes en nuestra cultura durante el siglo pasado. De quien recientemente he leído su biografía completa sorprendiéndome de las cartas que intercambiaba con tantas personas. No dejo de sentir algo de culpa por no haberlo podido encontrar en persona y estrecharle la mano. Lo tuve cerca y aún así se me fue la oportunidad. Mi querido Ernesto Sabato.
Son los cuatro escritores mencionados en mi biografía. Me da vueltas en la cabeza el sentir de que debería tener referentes actuales y contemporáneos, autores a los cuáles podría escribirles e intercambiar experiencias. Pero aún no los descubro.

miércoles, 4 de junio de 2014

Tengo un email

Día gris, de trabajar en la oficina y mirar por la ventana la lluvia que amenaza con bañar de nostalgia la mañana. De repente, un correo personal y otra vez la emoción que embarga el alma.

"Te  comento  que  he  terminado  de  releer  tu  libro,  y  la  verdad  que  me  ha  resultado  sumamente  placentero,   de  fácil  lectura,  con un  vocabulario contemporáneo, muy  ágil !, transmite  una  sensación de  frescura  y  de  transparencia  con  respecto  al  escritor,  también  tiene un  tono  cómplice  con  los  personajes de los  cuentos  que  en  algunos  caso  apelan  a  un  guiño  con  el  autor.
Se  nota  que  en  muchos  cuentos  hay  parte  de  realidad , no  sé,  como  que  transmiten   algo  vivenciado en  carne  propia. No  hay  demasiadas  descripciones  que  en  mi  mente  práctica  muchas  veces  salteo.
Los  cuentos  como  ya  te  he  comentado tienen  finales  de  sorpresa,  con  la  lectura de los mismos pasas  por  casi  todos  los  sentimientos. Hay  algunos  que  son  tristes  especialmente  "La  niña  y  la  ventana" que  te  lleva  a  imaginar  situaciones realmente dolorosas.
Pero  en  síntesis  creo  que  este  libro  se  transforma  en  esos  libros  compañeros,  que  podés  llevar  a  todos  lados  o  releer  cuantas  veces  quieras !!
Van  mis  felicitaciones  por  el  mismo  y  quedo  a  la  espera  de  un  nuevo  ejemplar  si  es  que ya  estás  escribiendo" DT (Rosario)

Estoy seguro que le pasa a todos los escritores, se les alegra el día al recibir correos como éstos, alguien distante a quien jamás viste de repente te envía tan lindos comentarios.

Vuelvo a leer y pienso que valieron la pena tanto el esfuerzo como las lágrimas.

viernes, 30 de mayo de 2014

Atrapado por otra historia

Me ha atrapado una nueva historia.
Así, tal cual, como lo dije por ahí en una entrevista, cuando escribo es porque una historia me atrapa y me dice que debo escribirla. Ahora estoy atrapado por una y no la dejaré hasta que por lo menos tenga una forma coherente, después vendrán los retoques y los detalles hasta que quede conforme.
Pero estoy sumamente emocionado, es una historia extraña, tierna y que va a sorprender y emocionar a muchos. Trata de un jovencito escritor que se sienta en un parque para inspirarse en las personas que pasan, sin que se de cuenta un anciano se sienta a su lado y entablan una conversación que fundirá emociones, universos y vidas. Final con fuerte sorpresa.

Y sí...aunque no terminé aún de ubicar todos los ejemplares impresos de mi primer libro (¡pero falta poco!), objetivo propuesto para antes de que termine el semestre, ya estoy pensando en que tal vez a fin de año tenga un segundo libro en la calle. Tengo unos cuántos cuentos escritos que no veo la hora de compartir.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Con un propósito

Querido diario:
Creo que ya conocés que durante toda mi vida he sabido aprovechar las situaciones negativas y las adversidades para transformarlas en algo positivo.
La más conocida por vos es aquella que me quiso destruir de pequeño arrancándome a mi padre de esa forma de la que ya no vamos a volver a hablar, con el tiempo lo supe manejar para transformarme yo mismo en el mejor padre que pudiera ser. Pues ahora entiendo que este accidente de hace una semana, que tanto me perjudicó, lo estoy convirtiendo en algo distinto, en algo para poder ayudar a otra persona, y a través de esa persona a una familia, y a través de esa familia quién sabe a cuántos más.
Pero lo que hoy me sorprende es que también me ha regalado una nueva historia para escribir, una que ya hace que mi corazón salte de emoción porque estoy seguro que va a superar a todas las anteriores.
No puedo esperar un segundo más para ponerme a escribirla.

martes, 20 de mayo de 2014

Nuevos cuentos

Ayer hice público el cuento "Un café de autor" y me ha puesto feliz saber que le ha gustado a mucha gente. Como dije hace poco en este mismo diario, creo que cada cuento nuevo que escribo es superior al anterior y eso me estimula a seguir intentándolo. El día que crea que no puedo hacer algo mejor, tal vez sea el día en que ya no deba escribir.

lunes, 19 de mayo de 2014

Pasos a seguir

¡Qué días estos!, algunas cosas personales no han salido nada bien, aunque creo que veré el propósito en todo lo que me ha sucedido. Por lo pronto me detengo un momento a pensar en que va a ser de mi futuro como escritor y veo puntos claros, incluso las mismas dudas son claras.
-Se han vendido unos cuántos ejemplares de 20.000 Palabras, aunque todavía faltan varios para agotar la primera edición. Creo que ha sido un éxito por la manera en que encaré la distribución y la venta.
-La mayoría de los que han leí mi primer libro se han mostrado encantados, algunos me dijeron simplemente que está bueno y otros no me han dicho nada aún, supongo que habrá más de uno también que puede no haberle gustado.
-Conozco mis limitaciones, pero también el hecho de conocerlas hace que busque superarme cada día. En ese camino creo estar hoy. Veo que cada cuento nuevo que escribo es superior al anterior y eso me da fuerzas para continuar.
-Nunca realicé la presentación de 20.000...por lo menos en una sola noche exclusiva para mi libro. Creo que terminará siendo una falta en mi cuenta. ¿Por qué no lo hice? Por todas mis dudas que me carcomen (y no son pocas). Aunque suelo volver a pensarlo y todavía estoy a tiempo, hace apenas 6 meses que publiqué.
-Todavía sigo en deuda con algunas personas.
-Aún no siento el eco que soñé para mi primer libro.
-Necesito terminar de ubicar cuanto antes todos los ejemplares de la primera edición, por un montón de cuestiones: económicas, personales, dedicarme al nuevo libro, por objetivos, porque todavía hay muchos que dijeron que lo querían y aún no se lo llevan.
-Estoy teniendo largos días de sequía para escribir y tiene que ver con todo lo que he comentado. Hay veces que tengo una historia en la cabeza y no puedo ni siquiera plasmar una frase por escrito. Me encuentro en grandes dilemas con mi yo escritor.
-Y aún así estoy armando mi segundo libro.

Publico estos pensamientos sin revisar ni corregir, porque sino, una vez más eliminaré todo.

martes, 13 de mayo de 2014

Mensajes codificados


Vuelve a repetirse, en el mismo campo donde lo imposible se hace posible. Por ahí una tercera vez me esté indicando algo, o tal vez es sólo mi subconsciente manifestando alguna inquietud que aquel que se hace llamar yo no reconoce. Porque esa es la realidad, que en ella misma yo nunca lo pensé ni formó jamás parte de mis anhelos. Pero verlo nuevamente y conversar con él, ese Nobel colombiano, esta vez se presentó ya como muy anciano y me mencionó un nombre de una mujer que ahora no puedo recordar. Y lo ví en un edificio como si fuera un hogar para gente mayor, esperando un fax dijo, tal vez de esa mujer de la que me habló.
Y en el lugar de la noche veo un estante, allí un libro desconocido que me llama, camino esperando para tomarlo creyendo que me va a gustar, pero inmediatamente observo el título: “Fuenteovejuna”, ese ejemplar termina en mis manos. Al regresar de la noche, con el día y la vida real por delante, me pregunto por qué ese libro, sí jamás había escuchado de él, ni siquiera sabía que era un libro. Tuve que buscar en Google para enterarme que se trataba de una obra de teatro escrita por Lope de Vega.
Podría decir que todo viene de tantas inquietudes acumuladas, de propia presión puesta por ponerme una vara demasiado alta, pero factible. No lo sé, tendré que decodificar los mensajes si es que los hay en todo esto.