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viernes, 30 de mayo de 2014

Atrapado por otra historia

Me ha atrapado una nueva historia.
Así, tal cual, como lo dije por ahí en una entrevista, cuando escribo es porque una historia me atrapa y me dice que debo escribirla. Ahora estoy atrapado por una y no la dejaré hasta que por lo menos tenga una forma coherente, después vendrán los retoques y los detalles hasta que quede conforme.
Pero estoy sumamente emocionado, es una historia extraña, tierna y que va a sorprender y emocionar a muchos. Trata de un jovencito escritor que se sienta en un parque para inspirarse en las personas que pasan, sin que se de cuenta un anciano se sienta a su lado y entablan una conversación que fundirá emociones, universos y vidas. Final con fuerte sorpresa.

Y sí...aunque no terminé aún de ubicar todos los ejemplares impresos de mi primer libro (¡pero falta poco!), objetivo propuesto para antes de que termine el semestre, ya estoy pensando en que tal vez a fin de año tenga un segundo libro en la calle. Tengo unos cuántos cuentos escritos que no veo la hora de compartir.

miércoles, 21 de mayo de 2014

Con un propósito

Querido diario:
Creo que ya conocés que durante toda mi vida he sabido aprovechar las situaciones negativas y las adversidades para transformarlas en algo positivo.
La más conocida por vos es aquella que me quiso destruir de pequeño arrancándome a mi padre de esa forma de la que ya no vamos a volver a hablar, con el tiempo lo supe manejar para transformarme yo mismo en el mejor padre que pudiera ser. Pues ahora entiendo que este accidente de hace una semana, que tanto me perjudicó, lo estoy convirtiendo en algo distinto, en algo para poder ayudar a otra persona, y a través de esa persona a una familia, y a través de esa familia quién sabe a cuántos más.
Pero lo que hoy me sorprende es que también me ha regalado una nueva historia para escribir, una que ya hace que mi corazón salte de emoción porque estoy seguro que va a superar a todas las anteriores.
No puedo esperar un segundo más para ponerme a escribirla.

martes, 20 de mayo de 2014

Nuevos cuentos

Ayer hice público el cuento "Un café de autor" y me ha puesto feliz saber que le ha gustado a mucha gente. Como dije hace poco en este mismo diario, creo que cada cuento nuevo que escribo es superior al anterior y eso me estimula a seguir intentándolo. El día que crea que no puedo hacer algo mejor, tal vez sea el día en que ya no deba escribir.

lunes, 19 de mayo de 2014

Pasos a seguir

¡Qué días estos!, algunas cosas personales no han salido nada bien, aunque creo que veré el propósito en todo lo que me ha sucedido. Por lo pronto me detengo un momento a pensar en que va a ser de mi futuro como escritor y veo puntos claros, incluso las mismas dudas son claras.
-Se han vendido unos cuántos ejemplares de 20.000 Palabras, aunque todavía faltan varios para agotar la primera edición. Creo que ha sido un éxito por la manera en que encaré la distribución y la venta.
-La mayoría de los que han leí mi primer libro se han mostrado encantados, algunos me dijeron simplemente que está bueno y otros no me han dicho nada aún, supongo que habrá más de uno también que puede no haberle gustado.
-Conozco mis limitaciones, pero también el hecho de conocerlas hace que busque superarme cada día. En ese camino creo estar hoy. Veo que cada cuento nuevo que escribo es superior al anterior y eso me da fuerzas para continuar.
-Nunca realicé la presentación de 20.000...por lo menos en una sola noche exclusiva para mi libro. Creo que terminará siendo una falta en mi cuenta. ¿Por qué no lo hice? Por todas mis dudas que me carcomen (y no son pocas). Aunque suelo volver a pensarlo y todavía estoy a tiempo, hace apenas 6 meses que publiqué.
-Todavía sigo en deuda con algunas personas.
-Aún no siento el eco que soñé para mi primer libro.
-Necesito terminar de ubicar cuanto antes todos los ejemplares de la primera edición, por un montón de cuestiones: económicas, personales, dedicarme al nuevo libro, por objetivos, porque todavía hay muchos que dijeron que lo querían y aún no se lo llevan.
-Estoy teniendo largos días de sequía para escribir y tiene que ver con todo lo que he comentado. Hay veces que tengo una historia en la cabeza y no puedo ni siquiera plasmar una frase por escrito. Me encuentro en grandes dilemas con mi yo escritor.
-Y aún así estoy armando mi segundo libro.

Publico estos pensamientos sin revisar ni corregir, porque sino, una vez más eliminaré todo.

martes, 13 de mayo de 2014

Mensajes codificados


Vuelve a repetirse, en el mismo campo donde lo imposible se hace posible. Por ahí una tercera vez me esté indicando algo, o tal vez es sólo mi subconsciente manifestando alguna inquietud que aquel que se hace llamar yo no reconoce. Porque esa es la realidad, que en ella misma yo nunca lo pensé ni formó jamás parte de mis anhelos. Pero verlo nuevamente y conversar con él, ese Nobel colombiano, esta vez se presentó ya como muy anciano y me mencionó un nombre de una mujer que ahora no puedo recordar. Y lo ví en un edificio como si fuera un hogar para gente mayor, esperando un fax dijo, tal vez de esa mujer de la que me habló.
Y en el lugar de la noche veo un estante, allí un libro desconocido que me llama, camino esperando para tomarlo creyendo que me va a gustar, pero inmediatamente observo el título: “Fuenteovejuna”, ese ejemplar termina en mis manos. Al regresar de la noche, con el día y la vida real por delante, me pregunto por qué ese libro, sí jamás había escuchado de él, ni siquiera sabía que era un libro. Tuve que buscar en Google para enterarme que se trataba de una obra de teatro escrita por Lope de Vega.
Podría decir que todo viene de tantas inquietudes acumuladas, de propia presión puesta por ponerme una vara demasiado alta, pero factible. No lo sé, tendré que decodificar los mensajes si es que los hay en todo esto.

miércoles, 30 de abril de 2014

Carta a los chicos de la Fundación PESCAR


A los queridos chicos de PESCAR:

Sueña grandes sueños

Cuando yo era un adolescente, cayó en mis manos un pequeño libro llamado "Sueña grandes sueños", en el mismo recuerdo que el autor del libro contaba que el presidente de Coca Cola en los primeros años de la empresa declaró lo siguiente:

“Haremos que todo el mundo pueda conseguir una botella de Coca-Cola a precio ínfimo, sin importar dónde esté o cuál sea el costo real”.

¡Eso si que era soñar en grande!. Posteriormente, el autor continuaría el libro preguntando cuál era tu propia visión y te desafiaba a sobrepasar los límites de los sueños hasta llegar a lo más alto que puedas imaginar. Aquel sencillo libro marcó mucho mi vida.

Hace unos cinco años, cuando yo todavía no había llegado a los cuarenta de edad, se despertó en mí el deseo de iniciar una carrera universitaria, algo que postergué en su momento por haberme casado muy joven y haber sido pronto padre de cuatro maravillosos hijos. Pues bien, para el año 2008 mis hijos ya se habían convertido en adolescentes y no requerían de tanta dedicación de mi parte, entonces pude usar un poco más del tiempo para mi mismo. Con el apoyo incondicional de mi esposa y el de mis hijos, me anoté en la universidad para comenzar a cursar la licenciatura en Dirección de Negocios. Hoy estoy a muy pocas materias de recibirme, pero debo decir que mi ambición no era obtener un título, sino demostrarme a mi mismo que podía lograrlo. No era fácil después de tanto tiempo de haber dejado el secundario volver a agarrar libros académicos, pero me demostré que, con mucho esfuerzo y dedicación, era posible alcanzar lo que me había propuesto.

En los primeros años de la universidad surgió otro deseo más: escribir ficciones. En el año 2010 abrí un blog y empecé a compartir mis primeros escritos con algunos lectores que se iban acercando a conocerlo, los mismos se hicieron seguidores y en poco tiempo recibí decenas de miles de visitas de todo el mundo, muchos de los visitantes me dejaron sus comentarios alentándome a seguir escribiendo. Por consejo de una profesora de la universidad, envié una de las historias que había escrito a un concurso internacional. El relato se llamaba “Una oportunidad para Johnny”. Para mi sorpresa, fue elegido segundo entre unos 1500 relatos que participaron. Lo tomé como una confirmación de que debía continuar con lo que tanto me gustaba: escribir. Después de un tiempo de continuar con el blog, pensé que algunas de las historias que había escrito tal vez valdrían la pena de ser reunidas en una edición impresa; amigos y familiares me alentaban a hacerlo, pero para un escritor aficionado y desconocido se trata de una empresa muy difícil. La única manera de publicar era autogestionarse, es decir, pagarme yo mismo la publicación. Verdaderamente, yo tenía pocas posibilidades de lograrlo, un sueldo para mantener un hogar muy grande apenas si alcanzaba para cubrir todas las necesidades y venía acumulando muchos problemas económicos. Aún así, no dejaba de soñar con publicar.

Escribí mi frustración en uno de mis blogs, una entrada llamada “Palabras mágicas” en la que contaba de una forma original y divertida, conversaciones de mi vida con distintas personas que yo creía que me podían ayudar a publicar: parientes de buena posición económica, otros con una pequeña fortuna recientemente heredada, amigos empresarios; todos me preguntaban si yo seguía escribiendo y cuando iba a publicar un libro, pero ninguno se ofrecía a financiarme, ninguno decía las palabras mágicas: “yo te voy a ayudar”.
Hasta que un día apareció alguien, un ex compañero de trabajo con el que sólo compartimos 3 meses, pero él venía leyendo mis relatos en los blogs y según me dijo, quedó conmovido por “Palabras mágicas”. Me escribió un mail en el que me decía que no tenía ninguna fortuna heredada ni le sobraba el dinero, pero que quería apoyarme para que yo pueda publicar, porque él creía que lo que yo escribía valía la pena. No pude contener las lágrimas de emoción mientras leía esas palabras.
Pocos días después nos juntamos y él me prestó una cantidad de dinero para que yo pueda financiar una parte de mi libro. Con eso fui a la editorial y dejé el primer pago para empezar a trabajar en la publicación. Ya puedo confirmar que en los primeros días de noviembre “20.000 Palabras”, título de mi primer libro, estará en la calle. Sé que este libro no será uno que entrará en la historia de la literatura argentina, ni mucho menos, pero como digo en el prólogo, me bastará con que pueda ser compañero en alguna fría tarde solitaria frente al fuego del hogar o simplemente matar las horas muertas de algún viaje. Con eso sólo sentiré que el esfuerzo de haberlo publicado habrá valido la pena. Fue un sueño de años que se convirtió en realidad.

Y este, chicos, es el punto central de lo que les quiero decir, sueñen grandes sueños, aunque parezca que sean imposibles de lograr, anímense a soñar, crean que van a lograr todo lo que se propongan. Sueñen con casarse, tener hijos, comprar una casa y ser felices. Sueñen con completar los estudios, ser profesionales, tener un gran trabajo, o dedicarse a la actividad que amen, sea la música, las artes,  los deportes o lo que sea que más disfruten, pero háganlo con pasión.

Sé que a veces la vida puede tratarnos mal, que el entorno se puede volver áspero en contra nuestro, se los dice alguien que desde muy pequeño tuvo que afrontar el vivir sin un papá, porque en las circunstancias más tristes que se puedan imaginar fue arrancado de mi vida, dejando un vacío que sólo fue llenado años después por Dios y por la llegada de mi esposa y de mis hijos. No dejen que ninguna amargura ni ninguna traba le pongan frenos a sus ambiciones. Todo en la vida puede superarse. En estos días conocí a una persona maravillosa llamada Nick Vujicic, un australiano que nació sin brazos y sin piernas. Aunque siendo niño intentó suicidarse arrojándose a una bañera, no lo hizo porque pensó en el dolor que podía causarle a sus padres. Pero con el tiempo fue descubriendo su propósito en la vida. Hoy es un hombre casado con una hermosa mujer, acaba de ser padre y viaja por todo el mundo inspirando a miles de personas a superarse. Cuando conocí su historia me dí cuenta que yo mismo tendría que avergonzarme antes de decir no puedo hacer algo.

Prácticamente desde que PESCAR inició sus actividades en Palmero que tengo la suerte de ser padrino. Muchos chicos inolvidables han estado conmigo y he tenido el placer y el honor de poder ayudarlos a adquirir algo de conocimiento, con algunos tengo la alegría de seguir en contacto. Me he dado cuenta de que ustedes son chicos únicos y especiales, porque he visto como se esfuerzan, las ganas que ponen en venir a aprender después del colegio, cuando otros preferirían tal vez estar mirando la tele o enchufado en la compu. La sencillez y la calidad de personas que son, los destacan por sobre el resto. Estoy convencido de que  tienen todo el potencial para lograr lo que se propongan.

Queridos chicos, el camino se abre ante ustedes, me recuerdan a cuando yo era adolescente y aquel libro que mencioné al principio cayó en mis manos y me marcó para siempre. Está en cada uno poner metas grandes o pequeñas. Que las suyas sean grandes, tan grandes como el sueño más maravilloso que puedan soñar. Imagínenlo ahora mismo. Con fe y esfuerzo les aseguro que podrán lograrlo.


Sinceramente,
Guille Silva
Octubre 2013


lunes, 21 de abril de 2014

Abril

Recibí la noticia por la radio, estando yo en mi auto estacionado en una calle de mi ciudad. No le había prestado mucha atención a la radio hasta ese momento, es que me encontraba muy entretenido leyendo un libro de Kafka mientras esperaba a mi esposa Adriana a que terminara de dar su clase de Pilates para poder llevarla a casa.
  Lo primero que me sobrevino fue una rara sensación, no podría decir tristeza al punto de las lágrimas, pero sí fue una sensación de pérdida, la pérdida de alguien que admiré mucho pero sin embargo no llegué a conocer personalmente, sino sólo a través de sus obras.
  Lo segundo que vino a mi mente fue una palabra: Abril. Y es que para mí, Abril simboliza al mes más triste del año. Mucho tiempo atrás, cuando yo apenas tenía siete años, mi mamá me daba entre sus brazos la noticia de que mi papá se había ido al cielo, un 30 de abril. Muchos años después, mi madre, víctima de un cruel cáncer partiría también en abril. Hace no mucho, mi querido suegro se marcharía a la otra vida, justamente en el cuarto mes del año.
  En mi biografía publicada en el libro “20.000 Palabras”, menciono a unos pocos escritores como los que me habían influenciado como escritor, por supuesto entre ellos se encontraba García Márquez, pero también allí hago una mención especial a quien hasta entonces era mi principal referente: Ernesto Sabato, quien vaya casualidad murió un 30 de abril.
  Tal vez por esas razones, cuando el locutor de la radio AM daba la noticia del momento, se conjugaron en mi sentir dos palabras que parecieran han ido de la mano toda mi vida: abril y la muerte.
García Márquez ya no está con nosotros físicamente, pero indudablemente seguirá estando por siempre a través de sus inolvidables escritos, entre los que tengo como favoritos a “El coronel no tiene quien le escriba”, “Crónica de una muerte anunciada” y, por supuesto, la inigualable “100 años de soledad”.
  He aprendido y sigo aprendiendo de lo que ha brotado de su pluma única, pero no tengo mucho para decir sobre ello en este momento, sino quisiera rescatar una enseñanza que recientemente encontré en un reportaje que le hicieron hace algunos años. Un periodista le había comentado que un reconocido crítico literario había hecho una lista con los escritores más importantes de la lengua hispana y no lo había incluido a él, a todas luces, una injusticia tremenda. El periodista quiso saber si eso le había molestado a García Márquez, la respuesta fue “He aprendido mucho de los que me llevan la contra, pero por sobre todo algo muy importante: cualquier crítica desfavorable, cualquier reproche, incluso cualquier insulto, duele mucho, pero al día siguiente duele menos, al otro día menos aún y al siguiente uno ya no se acuerda”.
A los 87 años nos dejó Gabo, pienso que no podría haber sido en otro mes sino en Abril.